Bitácora de la colonización
Como especie arribamos al primer cuarto del
siglo XXI navegando en aguas turbulentas y con viento de proa, luciendo nuestro
flamante oficio de marineros en el sexto
océano del internet.
Océano sumido en la oscuridad
permanente, salvo cuando las pantallas prendidas de los celulares hacen las
veces de las luces de las boyas marinas que, a gatas, señalan un camino
intermitente, titilante.
Nos asumimos como
improvisados vigías subidos al carajo, pero el anuncio de las buenas nuevas ya
no es el de: ¡tierra a la vista”, sino una sensación mas visceral de bienestar:
“tengo señal”, señal que es el anzuelo, la malla de la red donde quedamos
pescados, léase, colonizados.
Más de 6 mil millones de
personas usan internet en el mundo, lo que representa alrededor del 68% de la
población mundial, un proceso colonizador sin precedentes en la historia.
Tanto ha condicionado
(colonizado) nuestra conducta cotidiana el algoritmo, que, incluso los más
rebeldes, nos sentimos navegar a la deriva sin señal, o sin carga, como si esa
parte del mundo “irreal”, nos resultara vital.
El imperio estadounidense
navega en los ojos de los ciclones orientando sus trombas, dejando a los
navegantes perdidos en la tormenta, marinos que siguen buscando el puerto donde
recale la nueva humanidad, a contracorriente del Contramaestre yanqui, torrero
del Faro del Fin del Mundo.
La Niebla
A febrero del 2025, en el
planeta hay aproximadamente 6 mil
millones de usuarios de internet, lo que equivale al 75% de la población
mundial; de los usuarios de internet, 5.240
millones (el 63.9% de la población mundial) son usuarios de redes sociales.
El número de usuarios de
internet aumentó en 294 millones
durante los últimos 12 meses.
Alrededor de 2.600 millones de personas
(aproximadamente un tercio de la población) todavía no tienen acceso a
internet, quienes podrían representar la esperanza de ser los redentores de la
especie por estar fuera de las redes, pero sus condiciones de exclusión social
y su condición de sub colonizados (si se toma en cuenta la doble condición
colonizadora: el material y la virtual), no permite hacerse ilusiones.
Las pantallas encendidas,
a pesar de brindar imágenes en HD, ofician de niebla, de bruma que impide
distinguir lo que hasta no hace tanto era el mundo concreto y real, a la humanidad en su insoportable levedad, a las
tercas apuestas de navegar a babor , elevando las anclas de sus propias
miserias.
La historia se encuentra
hundida en el lecho marino y legiones de buzos vuelven a la superficie con su
propia visión de lo hallado, luego de expediciones donde los restos de
naufragios han servido de motivos, y acaso advertencias, para evitar futuros
encallamientos o varaderos.
No escapa de ésta
marítimo escenario, las versiones históricas dadas por los conocidos pescadores
que juran haber pescado una mojarrita del tamaño de un delfín, con la nada
despreciable ventaja en el sexto océano, de que su cuento, contado en menos de
30 segundos, llega a miles de usuarios.
Agua de Colonia
El Sexto Océano huele a agua
de colonia, una fragancia ligera y refrescante, con una concentración de
aceites esenciales de entre 4% y 8%. Se caracteriza por un aroma suave, que
proporciona una sensación de limpieza y frescura, aunque su duración es menor
que la de un perfume concentrado, y así, la noción de colonizado pasa
desapercibida, tolerable al menos, y para los espíritus más inquietos, es el
costo a pagar para obtener la libreta de
embarque, la patente de corso, que
permite navegar en las aguas de los nuevos vínculos humanos, de las nuevas
formas de comunicarse, el arribo al homus
digital.
La palabra escrita ha
quedado relegada ante el poder de la imagen; y junto con la palabra, el tiempo
de exposición se ha retraído en la brevedad.
Lo más vertiginoso de
navegar en este sexto océano, es que el Contramaestre yanqui ha ido
convenciendo que para poder llegar al faro del Fin del Mundo (paradojalmente
para ponerse a salvo), hay que pasar de la balsa a la lancha Spirit of Australia, que ostenta el
récord de velocidad en el agua, alcanzando los 511,1 km/h.
Navegando a vela, a remo
o con motor fuera de borda, todos siguen el portaviones yanqui que promete
guiar al Faro, y pocos parecen haber identificado a Caronte como el Contramaestre yanqui, el Virgilio baqueano en sufragios e invasiones.
Cantos de Sirena
Con la mirada fija en la
pantalla, (con la vista que cada vez a más temprana edad necesita de lentes), buena
parte de la humanidad ejerce “el peculiar libre albedrio” que quienes dominan
las redes ha logrado imponer como relato.
El fenómeno no es nuevo;
el colonizado sin saberlo y/o quererlo asume el rol del colonizador cuando
logra tanta cantidad de lickes y hasta termina monetizando en las redes.
Hace usufructúo de “su
propiedad de imagen”, aunque todo el tiempo la sigue cediendo, desde que firmó el contrato de uso, registrándose,
a intereses ajenos, también colonizados.
Los que ya se han agotado
de remar haciendo vínculos de eventos
sociales, establecen nuevos contactos y amistades desde la consola de videojuegos,
donde sumergidos hondamente en un mundo virtual, navegan a la deriva, sin
saberlo.
¿Hasta donde es posible descolonizarse usando las herramientas del
colonizador?
He aquí el gran debate
entre militantes de izquierda e insurgentes, en el mundo intelectual y académico,
especialmente latinoamericano y caribeño.
Mientras China y Rusia
elaboran sus propias plataformas alternativas a las estadounidenses o de
control occidental, los que aún no tienen condiciones tecnológicas para crear
sus propias herramientas, deambulan entre las aplicaciones para poder seguir,
justifican, dando la batalla comunicacional.
Los resultados palpables
es que quienes asumen un rol militante en dichas plataformas, desarrollan su
actividad entre los propios convencidos de políticas de izquierda, debaten
dentro de la “pecera” progresista, o se sumergen en interminables discusiones
dentro de espacios donde están presentes militantes de derecha, y los foros se
convierten en verdaderos debates entre “sordos”.
Si la disputa es
nuevamente por las audiencias, parece impostergable construir canales soberanos
de comunicación por donde fluya la información.
Y esos canales, deben
generar su propia estética, una estética que debe romper el molde
norteamericano de la sociedad de masas y europeo, pero que también debe tomar
distancia de las sensibilidades asiáticas o del oriente de Europa.
Los “navegantes” mientras
siguen navegando en naves ajenas como si fueran propias, tampoco asumen que
navegar en el Sexto Océano, es nadar como un pato en una palangana.
Las propuestas de
programas alternativos como Linux y toda la guerra contra las Patentes, también
muestra sus limitaciones a medida que la tecnología avanza.
El colonizador se
actualiza, genera sus propios anticuerpos, crece su poder sobre la aldea
virtual y ofrece más cultura frívola a una sociedad bastante frivolizada.
La dictadura ilustrada
Las redes son religiones
politeístas, donde cada quien encontrará su dios, su endiosamiento, su válvula
de escape de la realidad fuera de la pantalla, donde podrá predicar su verdad,
atosigar con su ejemplo, y a pesar de ser poderosas y maravillosas herramientas
de comunicación, castigar con el silencio y la cancelación del otro, hacer uso
impune del insulto, la calumnia y la denostación.
En su perfil más amable,
las redes son un culto al narcisismo, que es justo lo que el colonizador
necesita.
La mercantilización hará
talón allí; transacciones comerciales de todo tipo se materializan, y desde
sexo hasta cursos de autoayuda, tienen en las redes su nicho.
En el otro extremo, los
miembros de la dictadura ilustrada, los enciclopédicos, los propietarios de
ciertos saberes, toman como un divertimento lo que para otros es motivo de
alcanzar ciertos niveles de reconocimiento social.
Los expulsados de los
vínculos del mundo real, del trabajo y de la sociedad, ahora vuelven como en la
Conjura de los necios, ocupando su lugar, sin la agotadora disputa que
cotidianamente debían ejercer.
Muestran sus cuerpos, lo
que comen, las actividades sociales que comparten, sus gustos culturales,
información que va formando el perfil que luego utilizarán los colonizadores.
El dictador ilustrado,
creyéndose inmune al proceso colonizador, evacua sus conocimientos teóricos,
sus reflexiones profundas, sus análisis certeros y ocurrentes pensamientos para
que floten en el Sexto Océano, “surfeando” sobre las olas de cierto sentido
común.
El ilustrado, en su
marasmo intelectual, colabora con la actividad colonizadora cuando no se planta
radicalmente ante la lógica reinante, y asume resignadamente, que no se puede
estar “fuera de la foto”.
“Estar fuera de la foto”,
entienden los intelectuales sin praxis, es no asumir como valedera esta post verdad, ese universo donde hasta la
muerte cobra nueva dimensión, y nace una “eternidad” que permite vivir los
recuerdos cada vez que se enciende la pantalla.
Colón trazando la ruta con astrolabio
El
astrolabio
“El futuro posible en un mundo interconectado” (Ponencia a ser presentada
en el Coloquio Patria, La Habana Cuba marzo 2025)
¿Cuándo empezó el futuro interconectado?; ¿Fue
en el ardiente romance del caballero de la Patagonia Argentina con la chica
japonesa de un suburbio de Tokio, en los giros bancarios de una financiera
chilena a una cuenta de un banco en Ámsterdam, en los planos enviados desde la
casa matriz de una automotora en Alemania a un taller en Colombia, en un ataque
dirigido desde el cuartel de la CIA en Estados Unidos a un comando en
Afganistán, o en todo eso casi al mismo tiempo?
El mundo interconectado
acompañó el proceso de globalización, y la globalización le dio un aparente
estado universal a la interconexión; sin embargo, para una buena parte de la
humanidad hay un apartheid tecnológico, una no capacidad de utilizar la
tecnología y adaptarla para generar y acceder a la riqueza en todo el
continente africano, salvo en Sudáfrica[i].
Pero hay una inmensa masa
de excluidos, de no acceso a los más elementales bienes y servicios de una
sociedad, del mercado laboral, que tampoco forman parte del universo digital.
Si la Revolución Industrial
modificó de una vez y para siempre la sociedad feudal, la tecnológica viene
modificando a la sociedad tal cual la conocíamos, pero paradojalmente, su
impacto es más perceptible en los aspectos culturales (culturales desde una
concepción antropológica) que, en la materialidad, aunque la base material que
permite la tecnología digital no se diferencia demasiado de la necesidad de una
industria clásica detrás.
La tecnología digital
vino a establecer además nuevos paradigmas en las luchas geopolíticas, en la
noción de naciones, de universalidad, en la noción de Libertad y en la del
Individuo, con el signo nada menor que la alta movilidad en el flujo de
capitales supedita el mercado productivo al financiero.
La posibilidad de una
gobernanza en manos de la Inteligencia Artificial pone en cuestión la frontera
de la superioridad de la especie humana con respecto a si misma, aunque siga
predominando al resto de los seres vivos,
convirtiendo a la odisea del espacio y al caos de sociedades de
individuos regidos por algoritmos, en una realidad que cada vez tiene menos de ciencia
ficción[ii].
Un dedo índice parece ser
más que suficiente para oprimir una tecla y pasar a ejecutar una orden de
bloqueo o embargo que oprima a una sociedad.
Quizás lograr que el
flujo de una serie de simbolismos de valores de cambio económico modifique su
rumbo sea más complejo que apretar un botón, pero el ejemplo es gráfico y la
era digital lo hace posible.
Hoy, lograr arruinar el
flujo de capitales es bastante más complejo que lo que lograron hacer los
revolucionarios de las colonias americanas cuando tiraron al mar toneladas de
té de los ingleses.
Por
el ojo de la cerradura
La sensación de llevar el
“mundo” en el bolsillo mediante un celular no parece descabellada; se pueden
ver guerras casi en vivo y en directo, obtener información, consultar
diccionarios y distraerse con mucho, mucho entretenimiento y realizar vínculos
con otras personas, convencidos de formar parte de la realidad, mirándola por
el “ojo” de la cerradura.
Como se dijo más arriba,
individualmente estos aparatos permiten el “libre albedrío”, esto es que uno
puede decidir que contenidos consumir o no, y se termina naturalizando de tal
manera que hasta los caprichosos algoritmos parecen macanudos.
No solo la gente consume
información, también la produce, algunos honestamente y desde su subjetivismo,
sus sensibilidades y sin mayores requerimientos que verse obligado a tener que
dar y menos explicar el contexto general.
Lo hace la gente común a
instinto, pero también es lo que abonan los grandes medios de comunicación de
la hegemonía en el poder.
Emotiva, sencilla (por
momento casi infantilizada) y de tono sensato son algunas de las
características de la información recibida y producida.
La realidad es percibida
entonces a través de miles de ojos de cerraduras, que permite ver muchas cosas,
pero nunca el cuadro completo; sin embargo, la humanidad se está adaptando
rápidamente a ésta visión fragmentada de la realidad donde el límite de lo real
y lo virtual cada vez es más difuso, sin dejar de mencionar que lo virtual
opera casi como el refugio a modo de las religiones o el pensamiento idealista,
para abstraerse de los problemas reales[iii].
El
retorno al mundo de las cavernas de Platón
No hay un solo campo de
la actividad humana que escape al filtro del ojo de la cerradura; arte, cultura,
trabajo, relaciones humanas, economía y la política están presentes allí para
oficiar como atajo del encuentro personal con el otro, sin llegar (por el
momento) a convertir a los individuos en monjes de clausura.
Estas afirmaciones muy
generales por supuesto no son indiferentes a la realidad de que aún en el mundo
caótico y ordenado de lo digital, el acceso al mismo también reconoce de la
existencia de usuarios y excluidos, de grados de acceso y manejo de mejor y más
información, de meros y pocos emisores que definen los contenidos, y una
muchedumbre de receptores en pasiva actitud de consumidores.
El otro gran desafío es
analizar que sucede con los procesos de Conocimiento[iv].
Psiquis
Además de los cambios en
el lenguaje escrito y en el desplazamiento de la lectura impresa en papel, la
psicología está advirtiendo de algunos efectos que está produciendo el uso de
los dispositivos.
Estos efectos se
advierten en un comportamiento más confrontativo de los vínculos e incluso con
altos niveles de intolerancia que pueden tomar la forma de una agresión o de la
cancelación (una brutal forma de agresión, pero por eliminación digital de la
presencia del otro).
En los jóvenes la
presencia de cuadros de depresión por los niveles de aceptación social (o no)
viene haciendo estragos, y según estudios la preferencia de vínculos a
distancia está ganando terreno sobre las relaciones afectivas e incluso íntimas
presenciales.
Las campañas de
“enchastres” o bulling también están presentes y lo que se inició como un
simple sitio de entretenimiento y de realización de nuevas amistades, está
dejando de ser un lugar amable.
Estos cambios del
comportamiento sobre todo en el terreno de las emociones por supuesto que no
podía dejar de ser oportuno, un terreno fértil, para sembrar lo ideológico.
La imposición de un
modelo y una estética, un patriarcado desde lo digital naturalizado, el
estímulo a figuras en un terreno donde ha ganado la frivolidad y la banalidad,
encuentra campo fértil para inducir a buena parte del electorado de una nación
a elegir a determinados candidato/as sobre otros, o incidir sobre el humor
político de una parte de la sociedad. (Guerra cognitiva) [v]
Lo que se hace difícil de
comprender, aceptar y en todo caso como digerir tachuelas con un buche de agua,
es que las disputas políticas e ideológicas, informativas, religiosas,
económicas forman parte de un teatro de títeres, donde los titiriteros manejan los hilos a su
antojo, a buen resguardo de las consecuencias, siendo además un rentable
negocio económico.
Los
hilos del titiritero
El ejemplo más contundente
es el de Elon Musk que, apóstol evidente del neofascismo que consagró su
carrera como uno de los asesores de Donald Trump.
Sin embargo, antes de que
se hiciera dueño de Twitter y luego lo patentara como X, e incluso después,
ningún dirigente político, del mundo de los negocios o dirigentes sociales del
orbe iba a renunciar ni renunciaron al uso de dicha herramienta de
comunicación.
Observatorios de la
gestión democrática del sitio florecieron en todo el mundo para medir y
denunciar situaciones de censura o digitación de las opiniones, y las pocas
herramientas alternativas a WhatsApp (telegram, signal, etc.) no logran más que
cumplir con el papel de la competencia capitalista en el mercado internacional
de las comunicaciones.
Los titiriteros dejan
fluir por sus redes a tirios y troyanos; figura el amplio espectro político en
un mundo diverso aún de contrincantes en plena confrontación, los que votan
bloqueos económicos y los que lo resisten, los que venden armas y los que
exigen paz, porque después de todo, aún en el clímax de una disputa en el campo
de la información, las enormes mayorías de la población mundial, no deja de ser
una masiva tribuna espectadora[vi].
El 1% más rico de la
población del planeta ni siquiera se tiene que preocupar en el movimiento de
tensión o distención de los hilos de las marionetas.
¿Hay contradicción en la
inversión de la extracción del litio y la matanza de las poblaciones (Congo)
que habitan encima de él?
Motores
y caminos
La revolución tecnológica
no solo ha transformado el mundo de las comunicaciones digitales; ha mejorado
sustancialmente los medios de transporte y buena parte de las rutas terrestres,
aéreas y marítimas generando una importante interconectividad.
Salvo el dominio de las
lógicas capitalistas del negocio, no parecen haber limitantes en la capacidad
de trasladarse y la producción de diversas energías no hace al transporte
dependiente totalmente del petróleo.
Esta condición ha tenido
efecto en los movimientos migratorios y en el favorecimiento de la circulación
de personas y mercancías, de instalaciones descentralizadas de los procesos
productivos, de contratación de mano de obra de distintas nacionalidades a un
mismo tiempo, gerencias altamente centralizadas y mano de obra dispersa,
aglomerada en talleres y aislada en sus domicilios.
Producir en tierra y en
alta mar, distribuir por cielo, agua y suelo, acopiar y entregar con
transacciones digitales mediante y circular dinero por esa vía.
¿Pero todo es virtual?
Medios
de Producción
Todo el mundo digital
tiene un fuerte sustento de materialidad
como cualquier Industria; esta faceta estratégica del mundo virtual se ha
mantenido fuera del campo visual del ojo de la cerradura, porque entre otras
cosas, a algún marxista ortodoxo se le podría ocurrir como en la época de la
revolución industrial, plantearse su apropiación, o a modernosos sans-culottes,
sabotearlos.
Después de todo seguimos
hablando de la Cuarta Revolución Industrial, así que observar la materialidad
de ésta revolución, como en la primera, parece un factor fundamental.
En este caso las empresas
son poseedoras de Data Centers y los cableados que arman las rutas por tierra y
mares.
Un conocimiento cercano
de la base material de lo digital debería permitir la siguiente interrogante:
¿pensar en la propiedad social de los Data Center puede ser la forma de definir
socialmente establecer sus contenidos, de la distribución del conocimiento en
función de las grandes mayorías?
Entre las principales
empresas de centros de datos se encuentran Amazon Web Services (AWS), Microsoft
Azure, Google Cloud, Equinix, Digital Realty, y Ascenty.
Los data centers se han
convertido en la columna vertebral de la Revolución Digital, enfrentando una
explosión de datos debido al aumento de la actividad online y la adopción de
tecnologías como la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas y el Big
Data.
La primera de las
tendencias de los data center para 2025 es la automatización de
infraestructuras, ya que aprovecha la tecnología para hacer funcionar los
centros de datos con menos intervención humana. En este contexto, diversas
tecnologías apoyan el control de los componentes de hardware, software y redes,
así como de los sistemas operativos y el almacenamiento de datos. La necesidad
de automatización viene impulsada por el crecimiento exponencial de los datos,
que exigen una gestión eficaz para reducir los costes operativos, mejorar el
rendimiento y minimizar los errores.
Arquitectura
En lugar de construir
campus cerca de grandes zonas urbanas, algunos centros de datos se están
trasladando a regiones rurales con costes energéticos más bajos, climas más
fríos y menos preocupación por la latencia de la red. Estas zonas también
suelen ser propicias para la producción de energía renovable in situ y pueden
satisfacer la elevada demanda de energía de un centro de datos habilitado para
IA[vii].
Otra de las tendencias
data center para 2025 es el triunfo definitivo de los centros de datos
modulares. Y es que, para hacer frente a los elevados niveles de inversión de
capital, los largos plazos de construcción y la reducción de los ciclos de vida
de los equipos informáticos, cabe esperar que la construcción de centros de
datos sea mucho más modular y pre fabricada en los próximos años.
Interconexión
de la dominación
Un mundo interconectado
implica una profundización de la dominación, del poder de los dominantes sobre
los dominados; dominantes y dominados dentro del universo digital e incluso
dominados de los excluidos de él.
Si la burguesía expropiaba
el conocimiento proletario en el proceso productivo, la Oligarquía del
conocimiento se apropia de más conocimiento y hace uso del mismo bajo un
repetido esquema de concentración, casi monopólica.
Nuevas preguntas
requieren la búsqueda de respuestas sin esquemas preconcebidos.
¿Cuál, como y donde está
la base social que permita una transformación del antagonismo dominantes y
dominados?
¿Esa base social de
existir, hará su síntesis política en un Partido o Internacional Política
superadora del régimen de dominantes-dominados?
¿Es el mundo digital el
nuevo fetichismo de la burguesía?
¿Cuál es la expresión
digital del Capital y cuál la del trabajo?
¿Hay plusvalía del
conocimiento?
¿Cómo se expropia el
conocimiento, se arrebata de los círculos dominantes?
¿Será un camino de las
inmensas mayorías excluidas ocupar y apagar la llave de los Data Center para
exigir un programa político que los incluya?
Sin embargo, persisten
algunos problemas, como el elevado coste de la inversión inicial, la
complejidad de la integración con los sistemas existentes y la preocupación por
la ciberseguridad.
Con la presión de
empresas y Gobiernos en favor de la descarbonización, los Green Data Center han
pasado de ser una palabra de moda a un objetivo clave. Se prevé que en 2025 los
centros de datos representen el 3,2% del total de las emisiones mundiales de
carbono, lo que convierte la descarbonización en un área de atención crítica.
Los centros de datos modernos, a menudo grandes consumidores de energía, se
verán más presionados que nunca para ser más eficientes energéticamente y
reducir su huella de carbono.
Además, de aquí a 2025,
las normativas sobre consumo energético serán probablemente mucho más
estrictas, lo que obligará a los centros de datos a adoptar prácticas más ecológicas.
Por ejemplo, la Directiva revisada sobre Eficiencia Energética (DEE) de la
Unión Europea, concebida para reducir el consumo de energía y las emisiones de
gases de efecto invernadero, exige a los propietarios y operadores de centros
de datos de sus 27 países miembros que comuniquen anualmente a una base de
datos de la UE datos sobre el consumo de energía y agua, y el primer plazo
venció a mediados de septiembre de este año.
Por otra parte, a medida
que crece la adopción de la IA, se espera que la demanda de energía de los
centros de datos de todo el mundo aumente un 160% para 2030, mientras que las
emisiones de dióxido de carbono podrían más que duplicarse antes del final de
la década, según Goldman Sachs Research .
Otra de las tendencias de
los data center para 2025 apunta a que los centros de datos alimentados por
energía nuclear también están en alza. Los pequeños reactores nucleares
modulares (SMR) son una alternativa ecológica para aumentar la producción de
energía en régimen continuo en la red, haciendo que los proyectos dependan
menos de fuentes de energía no renovables.
Otra de las grandes
tendencias de los data center para 2025: las nubes híbridas y el multicloud,
que, sin duda, serán la nueva normalidad de 2025. Y es que se confirma que las
empresas inteligentes han dejado de poner todos los huevos en la misma cesta de
la nube. En 2025, las organizaciones con más éxito orquestarán sofisticadas
estrategias híbridas y multinube, combinando infraestructuras públicas y
privadas de múltiples proveedores. Este enfoque no consiste únicamente en
evitar la dependencia de un único proveedor.
Con una previsión de que
la ciberdelincuencia cueste 12.000 millones de dólares en 2025, los reguladores
adoptarán un papel más activo en la protección de los datos de los
consumidores, mientras que las organizaciones pivotarán para adoptar medidas de
seguridad más proactivas para limitar los impactos materiales. Las predicciones
de Forrester de este año sobre ciberseguridad, riesgo y privacidad para 2025
reflejan cómo deben evolucionar las organizaciones para hacer frente a estos
ámbitos de riesgo emergentes.
Un tema central es la
refrigeración líquida. Las tecnologías de refrigeración líquida han sido la
mayor tendencia en el mercado de centros de datos de 2024, como resultado de la
demanda de inteligencia artificial. Los métodos de refrigeración alternativos,
como la inmersión, la refrigeración directa al chip y los intercambiadores de
calor de puerta trasera, se están generalizando en el diseño de los centros de
datos, ya que la refrigeración por aire estándar no es adecuada para el aumento
de la demanda de energía.
El aumento de la
refrigeración líquida, una de las grandes tendencias de los data center para
2025, está afectando a los diseños de referencia debido a las mayores
densidades de potencia. La planificación y programación de edificios, las
soluciones de carga estructural y las densidades de rack también se han visto
afectadas por las necesidades de refrigeración líquida.
Bibliografía
consultada
[i]
La era de la Información. Manuel Castells.
[ii]
Decía el especialista en ingeniera electrónica y laboratorio de IA Edward
Fredkin “La cuestión es donde quedamos nosotros. Es bastante complicado
imaginar una maquina millones de veces más lista que el más listo de nosotros y
que, sin embargo siga siendo nuestra esclava. Puede que condesciendan a
hablarnos, pueden que juegue a cosas que nos gusten, puede que nos tenga de
mascotas” (citado por Jack Copeland en Inteligencia Artificial).
[iii]
La paulatina transformación del homo sapiens al homo videns tiene un primer
impacto que es el poder de lo visible sobre lo inteligible, una agonía del
pensamiento abstracto. “La llamada realidad virtual es una irrealidad que se ha
creado con la imagen y que es en realidad sólo en la pantalla. Lo virtual, las
simulaciones amplían desmesuradamente
las posibilidades de lo real; pero no son realidades”. (Homo videns. La
sociedad Teledirigida. Giovanni Sartori)
[iv]
“El conocimiento sensorial constituye la etapa inicial de la actividad cognoscitiva. La interacción
directa de la humanidad con la realidad circundante tiene un significado
esencialmente inicial para todo el proceso del transcurso del proceso
cognoscitivo. El conocimiento sensorial está indisolublemente unido a la
práctica, en particular a la formación y realización de los objetivos, al
pensamiento y al lenguaje”. (Materialismo Dialectico. F Burlatski)
[v] Artículo “De la batalla del relato histórico
a la guerra cognitiva en la comunicación (Ricardo Pose)” https://www.carasycaretas.com.uy/politica/de-la-batalla-del-relato-historico-la-guerra-cognitiva-la-comunicacion-n80991
“En
la guerra cognitiva la información apela al estímulo de lo emotivo sobre lo
racional es una de las características de los nuevos tiempos en época de redes
sociales. Pensar en la ingenuidad de un mundo libre que nos permite vivir una
realidad paralela en las distintas aplicaciones, por fuera de intereses
políticos y económicos, es una de las principales vulnerabilidades de la
sociedad occidental”.
[vi]
“Los medios masivos de comunicación confieren status a acontecimientos
públicos, personas, organizaciones y movimientos sociales; hay una reputación
social alcanzada (legitimación) por personas o movimientos sociales cuando
logran la atención favorable de los medios de comunicación. Establecen ciertos status que imponen normas
sociales y generan aquello de “lo que no está en la televisión no existe”. (La
comunicación de masas Heriberto Muraro)
[vii]
Los algoritmos de IA pueden predecir fallos de hardware y otros problemas antes
de que se produzcan, minimizando el tiempo de inactividad y los costes de
mantenimiento.

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