domingo, 26 de abril de 2026

¡Patria o vida! el sueño de un lugar en el parnaso yanqui





 ¡Patria o vida! es el eco que viene desde Miami para la ilusa idea de que una vez derrotada la revolución cubana, obtener un lugar en el parnaso yanqui, un "parnaso" que pasó de ser el sueño americano a la pesadilla, y para los latinos en Estados Unidos, el desvelo constante perseguidos por los espectros del ICE.

La frase, consigna, lema y anzuelo de incautos, detractores, vacilantes y simples traidores, busca entre la ironía y el contra relato del lema de la revolución, : ¡Patria o Muerte!, confrontarla.

Quisiera referirme a los conceptos muerte y vida, no para responder a la burlesca ironía de los que repiten como loros la ocurrencia de la gusanera, sino intentando aportar algo de luz, a la supina ignorancia sobre lo que la palabra muerte, ha significado y significa en la lucha de nuestros pueblos.

Permítase previamente un comentario algo jocoso: siendo herederos culturales del Dramatismo español, quizás los patriotas criollos hubieran utilizado otro término si nuestra huella cultural fuera originaria de la fema anglosajona, pero la muerte, vista como el acto del mayor de los sacrificios, atraviesa todas las culturas.


La muerte


Voy a empezar por una mirada sobre mi cultura, la que edificó un sentimiento de identidad nacional en mi patria, el Uruguay.

¡Orientales, la patria o la tumba!, reza la primera frase de nuestro Himno Nacional, y para establecer claramente el estar dispuesto a morir por el concepto sagrado de Patria, remata diciendo: ¡sabremos cumplir!, es decir, sabremos morir.

¡Libertad o Muerte!, fue la frase estampada en la bandera de los orientales que como la gesta del Granma,  iniciaron la guerra de liberación contra el reino de Brasil, un 19 de abril de 1825.

Así que desde esas muertes hasta la muerte como grito de guerra de la Cuba revolucionaria, la muerte, el fin de la vida, es un "sinónimo" de actitud ética, de no rendición, de dignidad.

Esa muerte no es ni por asomo un acto que convoque al suicidio.

Es una muerte, una ofrenda, dispuesta a otorgarse como el desenlace de un acto de resistencia, de combate, de no rendición.

La entrega de la propia, era y es la disposición a pelear en los escenarios que nunca fueron favorables a las fuerzas revolucionarias.

La muerte, es Jesús crucificado, por no renegar de su convicción religiosa, y es la muerte de todos los revolucionarios, que entregaban su vida sin el consuelo de la resurrección.

Ante el natural desenlace del fin de la vida, la humanidad ha ofrecido y ofrece su muerte, como actitud digna en los conflictos bélicos, y como un sentimiento poético en sus relaciones amorosas, que también del amor, trata la muerte.


La muerte del alma


¡Patria o Vida!, fijense la paradoja, significa la prevalencia de la vida ante la muerte física, al precio de la muerte del alma, allí donde residen las ideas, las convicciones, la ética y la dignidad.

Evitar el dolor y la muerte física, ha sido desde siempre, cuando ésto resulta inútil, la tarea de todos los revolucionarios de todos los tiempos, y al mismo tiempo, de los traidores y vacilantes.

¿pero y la muerte de lo intangible, de las convicciones, donde tienen su merecido entierro, cuando doblan las campanas?

El "camposanto" de la memoria, parece ser hasta el momento el lugar donde, (fijense la contradicción), mantenerlas vivas, y donde puedan abrevar las nuevas generaciones.

Por supuesto, en el etílico universo de que la "vida es un carnaval", se puede optar por la vida, con la Patria muerta, un fantasma errante sin identidad, ni destino.


La vida como mercancía


No faltará quién me acuse de estar haciendo un alegato sobre la muerte, una oda a la parca, cuando es justamente todo lo contrario.

Dice el poeta: "No le escribo a la muerte, aunque parezca.  Es falsa la creencia, de que la muerte mata: la que mata es la vida, a la muerte y avanza”.

Es reivindicar la lucha de nuestros pueblos que no le han dado a la Vida, al derecho a vivir, ser una opción, al precio y costo de una mercancía, de la sumisión, de la humillación, de la entrega al amo, de cerrar el candado de sus propios grilletes.

Es trazar la raya en el suelo para decirle al enemigo: "hasta aquí llegas, en esa línea está en juego tu vida o la mía,  aquí planto talón en la defensa de la soberanía".

Resulta un mal chiste por lo absurdo además, que justamente sea bajo el auspicio de la bota imperialista yanqui, que vengan a ofrecer, esa vida.







jueves, 23 de abril de 2026

El sexto océano

 





Bitácora de la colonización


   Como especie arribamos al primer cuarto del siglo XXI navegando en aguas turbulentas y con viento de proa, luciendo nuestro flamante oficio de marineros en el sexto océano del internet.

Océano sumido en la oscuridad permanente, salvo cuando las pantallas prendidas de los celulares hacen las veces de las luces de las boyas marinas que, a gatas, señalan un camino intermitente, titilante.

Nos asumimos como improvisados vigías subidos al carajo, pero el anuncio de las buenas nuevas ya no es el de: ¡tierra a la vista”, sino una sensación mas visceral de bienestar: “tengo señal”, señal que es el anzuelo, la malla de la red donde quedamos pescados, léase, colonizados.

Más de 6 mil millones de personas usan internet en el mundo, lo que representa alrededor del 68% de la población mundial, un proceso colonizador sin precedentes en la historia.

Tanto ha condicionado (colonizado) nuestra conducta cotidiana el algoritmo, que, incluso los más rebeldes, nos sentimos navegar a la deriva sin señal, o sin carga, como si esa parte del mundo “irreal”, nos resultara vital.

El imperio estadounidense navega en los ojos de los ciclones orientando sus trombas, dejando a los navegantes perdidos en la tormenta, marinos que siguen buscando el puerto donde recale la nueva humanidad, a contracorriente del Contramaestre yanqui, torrero del Faro del Fin del Mundo.




 

La Niebla


A febrero del 2025, en el planeta hay aproximadamente 6 mil millones de usuarios de internet, lo que equivale al 75% de la población mundial; de los usuarios de internet, 5.240 millones (el 63.9% de la población mundial) son usuarios de redes sociales.

El número de usuarios de internet aumentó en 294 millones durante los últimos 12 meses.

Alrededor de 2.600 millones de personas (aproximadamente un tercio de la población) todavía no tienen acceso a internet, quienes podrían representar la esperanza de ser los redentores de la especie por estar fuera de las redes, pero sus condiciones de exclusión social y su condición de sub colonizados (si se toma en cuenta la doble condición colonizadora: el material y la virtual), no permite hacerse ilusiones.

Las pantallas encendidas, a pesar de brindar imágenes en HD, ofician de niebla, de bruma que impide distinguir lo que hasta no hace tanto era el mundo concreto y real,  a la humanidad en su insoportable levedad, a las tercas apuestas de navegar a babor , elevando las anclas de sus propias miserias.

La historia se encuentra hundida en el lecho marino y legiones de buzos vuelven a la superficie con su propia visión de lo hallado, luego de expediciones donde los restos de naufragios han servido de motivos, y acaso advertencias, para evitar futuros encallamientos o varaderos.

No escapa de ésta marítimo escenario, las versiones históricas dadas por los conocidos pescadores que juran haber pescado una mojarrita del tamaño de un delfín, con la nada despreciable ventaja en el sexto océano, de que su cuento, contado en menos de 30 segundos, llega a miles de usuarios.





 

Agua de Colonia


El Sexto Océano huele a agua de colonia, una fragancia ligera y refrescante, con una concentración de aceites esenciales de entre 4% y 8%. Se caracteriza por un aroma suave, que proporciona una sensación de limpieza y frescura, aunque su duración es menor que la de un perfume concentrado, y así, la noción de colonizado pasa desapercibida, tolerable al menos, y para los espíritus más inquietos, es el costo a pagar para obtener la libreta de embarque, la patente de corso, que permite navegar en las aguas de los nuevos vínculos humanos, de las nuevas formas de comunicarse, el arribo al homus digital.

La palabra escrita ha quedado relegada ante el poder de la imagen; y junto con la palabra, el tiempo de exposición se ha retraído en la brevedad.

Lo más vertiginoso de navegar en este sexto océano, es que el Contramaestre yanqui ha ido convenciendo que para poder llegar al faro del Fin del Mundo (paradojalmente para ponerse a salvo), hay que pasar de la balsa a la lancha Spirit of Australia, que ostenta el récord de velocidad en el agua, alcanzando los 511,1 km/h.

Navegando a vela, a remo o con motor fuera de borda, todos siguen el portaviones yanqui que promete guiar al Faro, y pocos parecen haber identificado a Caronte como el Contramaestre yanqui, el Virgilio baqueano en sufragios e invasiones.





 

Cantos de Sirena


Con la mirada fija en la pantalla, (con la vista que cada vez a más temprana edad necesita de lentes), buena parte de la humanidad ejerce “el peculiar libre albedrio” que quienes dominan las redes ha logrado imponer como relato.

El fenómeno no es nuevo; el colonizado sin saberlo y/o quererlo asume el rol del colonizador cuando logra tanta cantidad de lickes y hasta termina monetizando en las redes.

Hace usufructúo de “su propiedad de imagen”, aunque todo el tiempo la sigue cediendo, desde que firmó el contrato de uso, registrándose, a intereses ajenos, también colonizados.

Los que ya se han agotado de remar haciendo vínculos de eventos sociales, establecen nuevos contactos y amistades desde la consola de videojuegos, donde sumergidos hondamente en un mundo virtual, navegan a la deriva, sin saberlo.

¿Hasta donde es posible descolonizarse usando las herramientas del colonizador?

He aquí el gran debate entre militantes de izquierda e insurgentes, en el mundo intelectual y académico, especialmente latinoamericano y caribeño.

Mientras China y Rusia elaboran sus propias plataformas alternativas a las estadounidenses o de control occidental, los que aún no tienen condiciones tecnológicas para crear sus propias herramientas, deambulan entre las aplicaciones para poder seguir, justifican, dando la batalla comunicacional.

Los resultados palpables es que quienes asumen un rol militante en dichas plataformas, desarrollan su actividad entre los propios convencidos de políticas de izquierda, debaten dentro de la “pecera” progresista, o se sumergen en interminables discusiones dentro de espacios donde están presentes militantes de derecha, y los foros se convierten en verdaderos debates entre “sordos”.

Si la disputa es nuevamente por las audiencias, parece impostergable construir canales soberanos de comunicación por donde fluya la información.

Y esos canales, deben generar su propia estética, una estética que debe romper el molde norteamericano de la sociedad de masas y europeo, pero que también debe tomar distancia de las sensibilidades asiáticas o del oriente de Europa.

Los “navegantes” mientras siguen navegando en naves ajenas como si fueran propias, tampoco asumen que navegar en el Sexto Océano, es nadar como un pato en una palangana.

Las propuestas de programas alternativos como Linux y toda la guerra contra las Patentes, también muestra sus limitaciones a medida que la tecnología avanza.

El colonizador se actualiza, genera sus propios anticuerpos, crece su poder sobre la aldea virtual y ofrece más cultura frívola a una sociedad bastante frivolizada.



La cometa. Goya



La dictadura ilustrada


Las redes son religiones politeístas, donde cada quien encontrará su dios, su endiosamiento, su válvula de escape de la realidad fuera de la pantalla, donde podrá predicar su verdad, atosigar con su ejemplo, y a pesar de ser poderosas y maravillosas herramientas de comunicación, castigar con el silencio y la cancelación del otro, hacer uso impune del insulto, la calumnia y la denostación.

En su perfil más amable, las redes son un culto al narcisismo, que es justo lo que el colonizador necesita.

La mercantilización hará talón allí; transacciones comerciales de todo tipo se materializan, y desde sexo hasta cursos de autoayuda, tienen en las redes su nicho.

En el otro extremo, los miembros de la dictadura ilustrada, los enciclopédicos, los propietarios de ciertos saberes, toman como un divertimento lo que para otros es motivo de alcanzar ciertos niveles de reconocimiento social.

Los expulsados de los vínculos del mundo real, del trabajo y de la sociedad, ahora vuelven como en la Conjura de los necios, ocupando su lugar, sin la agotadora disputa que cotidianamente debían ejercer.

Muestran sus cuerpos, lo que comen, las actividades sociales que comparten, sus gustos culturales, información que va formando el perfil que luego utilizarán los colonizadores.

El dictador ilustrado, creyéndose inmune al proceso colonizador, evacua sus conocimientos teóricos, sus reflexiones profundas, sus análisis certeros y ocurrentes pensamientos para que floten en el Sexto Océano, “surfeando” sobre las olas de cierto sentido común.

El ilustrado, en su marasmo intelectual, colabora con la actividad colonizadora cuando no se planta radicalmente ante la lógica reinante, y asume resignadamente, que no se puede estar “fuera de la foto”.

“Estar fuera de la foto”, entienden los intelectuales sin praxis, es no asumir como valedera esta post verdad, ese universo donde hasta la muerte cobra nueva dimensión, y nace una “eternidad” que permite vivir los recuerdos cada vez que se enciende la pantalla.

 

Colón trazando la ruta con astrolabio




El astrolabio


 

El futuro posible en un mundo interconectado” (Ponencia a ser presentada en el Coloquio Patria, La Habana Cuba marzo 2025)

 

 ¿Cuándo empezó el futuro interconectado?; ¿Fue en el ardiente romance del caballero de la Patagonia Argentina con la chica japonesa de un suburbio de Tokio, en los giros bancarios de una financiera chilena a una cuenta de un banco en Ámsterdam, en los planos enviados desde la casa matriz de una automotora en Alemania a un taller en Colombia, en un ataque dirigido desde el cuartel de la CIA en Estados Unidos a un comando en Afganistán, o en todo eso casi al mismo tiempo?

El mundo interconectado acompañó el proceso de globalización, y la globalización le dio un aparente estado universal a la interconexión; sin embargo, para una buena parte de la humanidad hay un apartheid tecnológico, una no capacidad de utilizar la tecnología y adaptarla para generar y acceder a la riqueza en todo el continente africano, salvo en Sudáfrica[i].

Pero hay una inmensa masa de excluidos, de no acceso a los más elementales bienes y servicios de una sociedad, del mercado laboral, que tampoco forman parte del universo digital.

Si la Revolución Industrial modificó de una vez y para siempre la sociedad feudal, la tecnológica viene modificando a la sociedad tal cual la conocíamos, pero paradojalmente, su impacto es más perceptible en los aspectos culturales (culturales desde una concepción antropológica) que, en la materialidad, aunque la base material que permite la tecnología digital no se diferencia demasiado de la necesidad de una industria clásica detrás.

La tecnología digital vino a establecer además nuevos paradigmas en las luchas geopolíticas, en la noción de naciones, de universalidad, en la noción de Libertad y en la del Individuo, con el signo nada menor que la alta movilidad en el flujo de capitales supedita el mercado productivo al financiero.

La posibilidad de una gobernanza en manos de la Inteligencia Artificial pone en cuestión la frontera de la superioridad de la especie humana con respecto a si misma, aunque siga predominando al resto de los seres vivos,  convirtiendo a la odisea del espacio y al caos de sociedades de individuos regidos por algoritmos, en una realidad que cada vez tiene menos de ciencia ficción[ii].

Un dedo índice parece ser más que suficiente para oprimir una tecla y pasar a ejecutar una orden de bloqueo o embargo que oprima a una sociedad.

Quizás lograr que el flujo de una serie de simbolismos de valores de cambio económico modifique su rumbo sea más complejo que apretar un botón, pero el ejemplo es gráfico y la era digital lo hace posible.

Hoy, lograr arruinar el flujo de capitales es bastante más complejo que lo que lograron hacer los revolucionarios de las colonias americanas cuando tiraron al mar toneladas de té de los ingleses.

 

Por el ojo de la cerradura

 

La sensación de llevar el “mundo” en el bolsillo mediante un celular no parece descabellada; se pueden ver guerras casi en vivo y en directo, obtener información, consultar diccionarios y distraerse con mucho, mucho entretenimiento y realizar vínculos con otras personas, convencidos de formar parte de la realidad, mirándola por el “ojo” de la cerradura.

Como se dijo más arriba, individualmente estos aparatos permiten el “libre albedrío”, esto es que uno puede decidir que contenidos consumir o no, y se termina naturalizando de tal manera que hasta los caprichosos algoritmos parecen macanudos.

No solo la gente consume información, también la produce, algunos honestamente y desde su subjetivismo, sus sensibilidades y sin mayores requerimientos que verse obligado a tener que dar y menos explicar el contexto general.

Lo hace la gente común a instinto, pero también es lo que abonan los grandes medios de comunicación de la hegemonía en el poder.

Emotiva, sencilla (por momento casi infantilizada) y de tono sensato son algunas de las características de la información recibida y producida.

 

La realidad es percibida entonces a través de miles de ojos de cerraduras, que permite ver muchas cosas, pero nunca el cuadro completo; sin embargo, la humanidad se está adaptando rápidamente a ésta visión fragmentada de la realidad donde el límite de lo real y lo virtual cada vez es más difuso, sin dejar de mencionar que lo virtual opera casi como el refugio a modo de las religiones o el pensamiento idealista, para abstraerse de los problemas reales[iii].

 

El retorno al mundo de las cavernas de Platón

 

No hay un solo campo de la actividad humana que escape al filtro del ojo de la cerradura; arte, cultura, trabajo, relaciones humanas, economía y la política están presentes allí para oficiar como atajo del encuentro personal con el otro, sin llegar (por el momento) a convertir a los individuos en monjes de clausura.

Estas afirmaciones muy generales por supuesto no son indiferentes a la realidad de que aún en el mundo caótico y ordenado de lo digital, el acceso al mismo también reconoce de la existencia de usuarios y excluidos, de grados de acceso y manejo de mejor y más información, de meros y pocos emisores que definen los contenidos, y una muchedumbre de receptores en pasiva actitud de consumidores.

El otro gran desafío es analizar que sucede con los procesos de Conocimiento[iv].

 

Psiquis

 

Además de los cambios en el lenguaje escrito y en el desplazamiento de la lectura impresa en papel, la psicología está advirtiendo de algunos efectos que está produciendo el uso de los dispositivos.

 

Estos efectos se advierten en un comportamiento más confrontativo de los vínculos e incluso con altos niveles de intolerancia que pueden tomar la forma de una agresión o de la cancelación (una brutal forma de agresión, pero por eliminación digital de la presencia del otro).

En los jóvenes la presencia de cuadros de depresión por los niveles de aceptación social (o no) viene haciendo estragos, y según estudios la preferencia de vínculos a distancia está ganando terreno sobre las relaciones afectivas e incluso íntimas presenciales.

Las campañas de “enchastres” o bulling también están presentes y lo que se inició como un simple sitio de entretenimiento y de realización de nuevas amistades, está dejando de ser un lugar amable.

Estos cambios del comportamiento sobre todo en el terreno de las emociones por supuesto que no podía dejar de ser oportuno, un terreno fértil, para sembrar lo ideológico.

La imposición de un modelo y una estética, un patriarcado desde lo digital naturalizado, el estímulo a figuras en un terreno donde ha ganado la frivolidad y la banalidad, encuentra campo fértil para inducir a buena parte del electorado de una nación a elegir a determinados candidato/as sobre otros, o incidir sobre el humor político de una parte de la sociedad. (Guerra cognitiva) [v]

Lo que se hace difícil de comprender, aceptar y en todo caso como digerir tachuelas con un buche de agua, es que las disputas políticas e ideológicas, informativas, religiosas, económicas forman parte de un teatro de títeres,  donde los titiriteros manejan los hilos a su antojo, a buen resguardo de las consecuencias, siendo además un rentable negocio económico.

 

Los hilos del titiritero

 

El ejemplo más contundente es el de Elon Musk que, apóstol evidente del neofascismo que consagró su carrera como uno de los asesores de Donald Trump.

 

Sin embargo, antes de que se hiciera dueño de Twitter y luego lo patentara como X, e incluso después, ningún dirigente político, del mundo de los negocios o dirigentes sociales del orbe iba a renunciar ni renunciaron al uso de dicha herramienta de comunicación.

Observatorios de la gestión democrática del sitio florecieron en todo el mundo para medir y denunciar situaciones de censura o digitación de las opiniones, y las pocas herramientas alternativas a WhatsApp (telegram, signal, etc.) no logran más que cumplir con el papel de la competencia capitalista en el mercado internacional de las comunicaciones.

Los titiriteros dejan fluir por sus redes a tirios y troyanos; figura el amplio espectro político en un mundo diverso aún de contrincantes en plena confrontación, los que votan bloqueos económicos y los que lo resisten, los que venden armas y los que exigen paz, porque después de todo, aún en el clímax de una disputa en el campo de la información, las enormes mayorías de la población mundial, no deja de ser una masiva tribuna espectadora[vi].

El 1% más rico de la población del planeta ni siquiera se tiene que preocupar en el movimiento de tensión o distención de los hilos de las marionetas.

¿Hay contradicción en la inversión de la extracción del litio y la matanza de las poblaciones (Congo) que habitan encima de él?

 

Motores y caminos

 

La revolución tecnológica no solo ha transformado el mundo de las comunicaciones digitales; ha mejorado sustancialmente los medios de transporte y buena parte de las rutas terrestres, aéreas y marítimas generando una importante interconectividad.

 

Salvo el dominio de las lógicas capitalistas del negocio, no parecen haber limitantes en la capacidad de trasladarse y la producción de diversas energías no hace al transporte dependiente totalmente del petróleo.

Esta condición ha tenido efecto en los movimientos migratorios y en el favorecimiento de la circulación de personas y mercancías, de instalaciones descentralizadas de los procesos productivos, de contratación de mano de obra de distintas nacionalidades a un mismo tiempo, gerencias altamente centralizadas y mano de obra dispersa, aglomerada en talleres y aislada en sus domicilios.

Producir en tierra y en alta mar, distribuir por cielo, agua y suelo, acopiar y entregar con transacciones digitales mediante y circular dinero por esa vía.

¿Pero todo es virtual?

 

Medios de Producción

 

Todo el mundo digital tiene un fuerte sustento de materialidad como cualquier Industria; esta faceta estratégica del mundo virtual se ha mantenido fuera del campo visual del ojo de la cerradura, porque entre otras cosas, a algún marxista ortodoxo se le podría ocurrir como en la época de la revolución industrial, plantearse su apropiación, o a modernosos sans-culottes, sabotearlos.

Después de todo seguimos hablando de la Cuarta Revolución Industrial, así que observar la materialidad de ésta revolución, como en la primera, parece un factor fundamental.

En este caso las empresas son poseedoras de Data Centers y los cableados que arman las rutas por tierra y mares.

Un conocimiento cercano de la base material de lo digital debería permitir la siguiente interrogante: ¿pensar en la propiedad social de los Data Center puede ser la forma de definir socialmente establecer sus contenidos, de la distribución del conocimiento en función de las grandes mayorías?

 

Entre las principales empresas de centros de datos se encuentran Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure, Google Cloud, Equinix, Digital Realty, y Ascenty.

Los data centers se han convertido en la columna vertebral de la Revolución Digital, enfrentando una explosión de datos debido al aumento de la actividad online y la adopción de tecnologías como la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas y el Big Data.

La primera de las tendencias de los data center para 2025 es la automatización de infraestructuras, ya que aprovecha la tecnología para hacer funcionar los centros de datos con menos intervención humana. En este contexto, diversas tecnologías apoyan el control de los componentes de hardware, software y redes, así como de los sistemas operativos y el almacenamiento de datos. La necesidad de automatización viene impulsada por el crecimiento exponencial de los datos, que exigen una gestión eficaz para reducir los costes operativos, mejorar el rendimiento y minimizar los errores.

 

Arquitectura

 

En lugar de construir campus cerca de grandes zonas urbanas, algunos centros de datos se están trasladando a regiones rurales con costes energéticos más bajos, climas más fríos y menos preocupación por la latencia de la red. Estas zonas también suelen ser propicias para la producción de energía renovable in situ y pueden satisfacer la elevada demanda de energía de un centro de datos habilitado para IA[vii].

Otra de las tendencias data center para 2025 es el triunfo definitivo de los centros de datos modulares. Y es que, para hacer frente a los elevados niveles de inversión de capital, los largos plazos de construcción y la reducción de los ciclos de vida de los equipos informáticos, cabe esperar que la construcción de centros de datos sea mucho más modular y pre fabricada en los próximos años.

 

Interconexión de la dominación

 

Un mundo interconectado implica una profundización de la dominación, del poder de los dominantes sobre los dominados; dominantes y dominados dentro del universo digital e incluso dominados de los excluidos de él.

Si la burguesía expropiaba el conocimiento proletario en el proceso productivo, la Oligarquía del conocimiento se apropia de más conocimiento y hace uso del mismo bajo un repetido esquema de concentración, casi monopólica.

Nuevas preguntas requieren la búsqueda de respuestas sin esquemas preconcebidos.

¿Cuál, como y donde está la base social que permita una transformación del antagonismo dominantes y dominados?

¿Esa base social de existir, hará su síntesis política en un Partido o Internacional Política superadora del régimen de dominantes-dominados?

¿Es el mundo digital el nuevo fetichismo de la burguesía?

¿Cuál es la expresión digital del Capital y cuál la del trabajo?

¿Hay plusvalía del conocimiento?

¿Cómo se expropia el conocimiento, se arrebata de los círculos dominantes?

¿Será un camino de las inmensas mayorías excluidas ocupar y apagar la llave de los Data Center para exigir un programa político que los incluya?

 

Sin embargo, persisten algunos problemas, como el elevado coste de la inversión inicial, la complejidad de la integración con los sistemas existentes y la preocupación por la ciberseguridad.

Con la presión de empresas y Gobiernos en favor de la descarbonización, los Green Data Center han pasado de ser una palabra de moda a un objetivo clave. Se prevé que en 2025 los centros de datos representen el 3,2% del total de las emisiones mundiales de carbono, lo que convierte la descarbonización en un área de atención crítica. Los centros de datos modernos, a menudo grandes consumidores de energía, se verán más presionados que nunca para ser más eficientes energéticamente y reducir su huella de carbono.

Además, de aquí a 2025, las normativas sobre consumo energético serán probablemente mucho más estrictas, lo que obligará a los centros de datos a adoptar prácticas más ecológicas. Por ejemplo, la Directiva revisada sobre Eficiencia Energética (DEE) de la Unión Europea, concebida para reducir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, exige a los propietarios y operadores de centros de datos de sus 27 países miembros que comuniquen anualmente a una base de datos de la UE datos sobre el consumo de energía y agua, y el primer plazo venció a mediados de septiembre de este año.

Por otra parte, a medida que crece la adopción de la IA, se espera que la demanda de energía de los centros de datos de todo el mundo aumente un 160% para 2030, mientras que las emisiones de dióxido de carbono podrían más que duplicarse antes del final de la década, según Goldman Sachs Research .

Otra de las tendencias de los data center para 2025 apunta a que los centros de datos alimentados por energía nuclear también están en alza. Los pequeños reactores nucleares modulares (SMR) son una alternativa ecológica para aumentar la producción de energía en régimen continuo en la red, haciendo que los proyectos dependan menos de fuentes de energía no renovables.

Otra de las grandes tendencias de los data center para 2025: las nubes híbridas y el multicloud, que, sin duda, serán la nueva normalidad de 2025. Y es que se confirma que las empresas inteligentes han dejado de poner todos los huevos en la misma cesta de la nube. En 2025, las organizaciones con más éxito orquestarán sofisticadas estrategias híbridas y multinube, combinando infraestructuras públicas y privadas de múltiples proveedores. Este enfoque no consiste únicamente en evitar la dependencia de un único proveedor.

Con una previsión de que la ciberdelincuencia cueste 12.000 millones de dólares en 2025, los reguladores adoptarán un papel más activo en la protección de los datos de los consumidores, mientras que las organizaciones pivotarán para adoptar medidas de seguridad más proactivas para limitar los impactos materiales. Las predicciones de Forrester de este año sobre ciberseguridad, riesgo y privacidad para 2025 reflejan cómo deben evolucionar las organizaciones para hacer frente a estos ámbitos de riesgo emergentes.

Un tema central es la refrigeración líquida. Las tecnologías de refrigeración líquida han sido la mayor tendencia en el mercado de centros de datos de 2024, como resultado de la demanda de inteligencia artificial. Los métodos de refrigeración alternativos, como la inmersión, la refrigeración directa al chip y los intercambiadores de calor de puerta trasera, se están generalizando en el diseño de los centros de datos, ya que la refrigeración por aire estándar no es adecuada para el aumento de la demanda de energía.

El aumento de la refrigeración líquida, una de las grandes tendencias de los data center para 2025, está afectando a los diseños de referencia debido a las mayores densidades de potencia. La planificación y programación de edificios, las soluciones de carga estructural y las densidades de rack también se han visto afectadas por las necesidades de refrigeración líquida.

 

Bibliografía consultada

 

[i] La era de la Información. Manuel Castells.

[ii] Decía el especialista en ingeniera electrónica y laboratorio de IA Edward Fredkin “La cuestión es donde quedamos nosotros. Es bastante complicado imaginar una maquina millones de veces más lista que el más listo de nosotros y que, sin embargo siga siendo nuestra esclava. Puede que condesciendan a hablarnos, pueden que juegue a cosas que nos gusten, puede que nos tenga de mascotas” (citado por Jack Copeland en Inteligencia Artificial).

[iii] La paulatina transformación del homo sapiens al homo videns tiene un primer impacto que es el poder de lo visible sobre lo inteligible, una agonía del pensamiento abstracto. “La llamada realidad virtual es una irrealidad que se ha creado con la imagen y que es en realidad sólo en la pantalla. Lo virtual, las simulaciones  amplían desmesuradamente las posibilidades de lo real; pero no son realidades”. (Homo videns. La sociedad Teledirigida. Giovanni Sartori)

[iv] “El conocimiento sensorial constituye la etapa inicial  de la actividad cognoscitiva. La interacción directa de la humanidad con la realidad circundante tiene un significado esencialmente inicial para todo el proceso del transcurso del proceso cognoscitivo. El conocimiento sensorial está indisolublemente unido a la práctica, en particular a la formación y realización de los objetivos, al pensamiento y al lenguaje”. (Materialismo Dialectico. F Burlatski)

[v]  Artículo “De la batalla del relato histórico a la guerra cognitiva en la comunicación (Ricardo Pose)” https://www.carasycaretas.com.uy/politica/de-la-batalla-del-relato-historico-la-guerra-cognitiva-la-comunicacion-n80991

“En la guerra cognitiva la información apela al estímulo de lo emotivo sobre lo racional es una de las características de los nuevos tiempos en época de redes sociales. Pensar en la ingenuidad de un mundo libre que nos permite vivir una realidad paralela en las distintas aplicaciones, por fuera de intereses políticos y económicos, es una de las principales vulnerabilidades de la sociedad occidental”.

[vi] “Los medios masivos de comunicación confieren status a acontecimientos públicos, personas, organizaciones y movimientos sociales; hay una reputación social alcanzada (legitimación) por personas o movimientos sociales cuando logran la atención favorable de los medios de comunicación.  Establecen ciertos status que imponen normas sociales y generan aquello de “lo que no está en la televisión no existe”. (La comunicación de masas Heriberto Muraro)

[vii] Los algoritmos de IA pueden predecir fallos de hardware y otros problemas antes de que se produzcan, minimizando el tiempo de inactividad y los costes de mantenimiento.

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Crucigrama: la guerra cognitiva contra Venezuela después del 3E

 




La guerra cognitiva que el pueblo venezolano viene sufriendo desde hace más de dos décadas, ha pasado a una nueva fase luego del ataque militar del 3 de enero del 2026.

En su primera fase en distintas etapas (fines de los 2000 hasta 2025), su objetivo fue generar en la población un sentimiento de aversión hacia la revolución Bolivariana, y generar las condiciones emocionales y políticas para el Golpe de Estado contra el Comandante Hugo Chávez en abril del año 2002.

 A partir de la asunción del Presidente Nicolás Maduro el objetivo fue imponer en el humor ciudadano la idea de incapacidad de gobernar por parte del “metrobusero”, e instigar a una insurrección contra un “régimen que bastaba empujar para que cayera”, temeraria idea de la ultraderecha que instaló en el país la violencia.

Las sanciones y el bloqueo económico impuestos desde el gobierno de Barack Obama y la Unión Europea, generaron un desabastecimiento de los productos elementales de la canasta básica familiar, incapacidad de atención médica tanto en los centros primarios de salud como en poder llevar adelante cirugías, recordando que muchos niños y niñas debieron ser llevados al exterior para poder ser operados.

La ultra derecha promovía las guarimbas, los asedios a centros hospitalarios y educativos, las agresiones verbales en los urbanismos contra los vecinos chavistas.

Una violencia de masas, principal elemento del fascismo, a diferencia de la violencia conocida ejercida desde el Estado.

En ese macabro escenario, la guerra cognitiva adjudicaba a la revolución bolivariana ser la causante de esas calamidades.

Si bien la sensación de una intervención militar extranjera siempre estuvo presente, fue a partir de octubre del 2025, que la guerra cognitiva profundizó su campaña en las redes sociales y los medios de comunicación internacionales, ante la inminencia de una invasión militar, como lo demostraba la poderosa presencia militar estadounidense en el Mar Caribe.

En la agresión militar del 3 de enero, la muerte de soldados y civiles y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores, la hasta ahora “posverdad” fue verdad, y el acontecimiento, fue la dura realidad.

 

 

Algunos errores de cálculo

 

Si bien el 3 de enero (3E) finalmente se materializa la agresión militar y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama combatiente Cilia Flores, un balance necesario de la guerra cognitiva, permite concluir que no lograron cumplir con algunos de sus objetivos, en esa primera larga fase.

a)       Años de guerra cognitiva fue generando sus propios anticuerpos; la mayoría del pueblo venezolano, al menos esa mayoría politizada e informada, ya podía discernir el real sentido de los mensajes que inundaban las redes sociales y corrían por los medios de difusión. (en este sentido se puede consultar ésta entrevista: https://www.telesurtv.net/opinion/venezuela-la-guerra-psicologica-fracasa-ante-la-resistencia-popular/ , entrevista a Fernando Giuliani).

Por ejemplo, el 9 de enero del 2025, un día antes de la asunción del Presidente Nicolás Maduro, ya se había desmontado la farsa de Edmundo González ingresando a Venezuela para asumir como Presidente, al igual que la supuesta agresión ese mismo 9 de enero contra la ultraderechista Corina Machado.

La otra cara de la moneda, es que ese descreimiento de las informaciones circulantes, también generó la sensación del cuento infantil de Pedro y el Lobo, donde tanto le advierten que viene el lobo, y el lobo nunca aparece, que cuando lo hace, Pedro está totalmente desprevenido.

b)      La cantidad de elecciones realizadas entre julio del 2024 a julio de 2025, cuestionó en la práctica y en la batalla de relatos, la sensación impulsada por la derecha venezolana y los medios de comunicación a nivel internacional, de la falta de “democracia en Venezuela”.

c)       El discurso que alentaba a una intervención militar estadounidense que sirviera de apoyo a un levantamiento popular contra la revolución, fogoneado por dirigentes de la ultra derecha, también fracasó. No hubo siquiera movilizaciones dentro del país que salieran a festejar la barbarie imperialista, e incluso fuera de fronteras las expresiones en las calles fueron mínimas, o individuos aislados en las redes sociales.

d)      El ataque militar cinético que finalmente se produjo, generó además de daños a la infraestructura, daños en la salud mental: (ver https://www.telesurtv.net/opinion/ataque-a-venezuela-como-la-guerra-hibrida-dana-la-salud-mental/, entrevista al psic. José Guzmán Tato).

Sin embargo, el miedo previo que se generó, el ataque militar que dejó de ser una amenaza abstracta para ser una dura realidad, no paralizaron el funcionamiento de una sociedad, que aún impactada, volvió rápidamente a su ritmo cotidiano de vida.

Desde la misma mañana del 3 de enero, la gente se convocó en la calle a repudiar el ataque y exigir la libertad de los secuestrados, al tiempo que la institucionalidad, y los servicios retomaron su ritmo cotidiano.

e)      Las acusaciones contra el presidente Maduro y otros dirigentes de la Revolución, como líderes del Cártel de los Soles, en medio de los ataques a supuestas “narcolanchas” en el Mar Caribe (con el saldo de más de 100 muertos hasta marzo del 2026), no solo no calaron en la opinión pública venezolana, sino que tampoco pudo direccionar a los integrantes del sistema judicial de Estados Unidos.

 

Crucigrama

 

La etapa de Guerra Cognitiva que se inicia a partir del 3E, es más profunda en sus objetivos contra la revolución bolivariana, pues está centrada en la disputa cotidiana del relato político, buscando distorsionar la recepción del discurso oficial.

Mantiene latente, que la posibilidad de una agresión militar cinética puede volver a ocurrir y éste no es un elemento menor, pues si bien todos los estrategas apuntaban a disputar la batalla en el campo de las comunicaciones,  de una disociación entre la realidad y el relato, el imperialismo demostró que está dispuesto a bombardear, a materializar la eliminación de lo que considera su enemigo, en un ataque que no se enfrenta desde el plano simbólico, comunicacional y ni siquiera, con las viejas estrategias y tácticas (y equipamiento militar) conocidos hasta el 3 de enero.

Cada día el Relato Político que se emite desde el gobierno de la presidenta (E), Delcy Rodríguez, desde aquel 3 de enero, debe ir siendo decodificado por los distintos sectores de la sociedad: los integrantes del gobierno y organismo públicos, los dirigentes políticos, los militantes, los empresarios, los trabajadores, el ciudadano común.

Como quién va resolviendo un crucigrama, palabras y conceptos van construyendo percepciones y visiones políticas, síntesis coyunturales, posibles escenarios futuros.

Por ejemplo, con respeto a la situación del Presidente Nicolás Maduro, su categoría de secuestrado o capturado, se vivió como una disputa que llegó incluso a las redacciones mismas de los medios de comunicación.

Se logró dejar en la nebulosa de la percepción del ciudadano menos politizado,  si las dificultades económicas son estrictamente consecuencia natural de las sanciones y el bloqueo, o de problemas de gestión financiera.

Quién entendió bien este “juego” de la guerra cognitiva, fue Donald Trump; a diez días del secuestro del Presidente Nicolás Maduro, Trump afirmaba públicamente que Delcy Rodríguez es “una persona estupenda”, "Es alguien con quien hemos trabajado muy bien" y "Creo que nos estamos llevando muy bien con Venezuela", mientras las calles hervían en marchas que exigían la libertad de su presidente y primera dama.

Aunque en su fuero íntimo, Trump pueda estar convencido de esas afirmaciones, juega a generar con ellas una siembra de intrigas y desconfianzas en el seno del chavismo y confusión en la sociedad y la opinión pública internacional.

Tampoco parece casual, al mismo tiempo que alaba el rol dialoguista de Delcy Rodríguez y la reconoce como jefa de estado, el descrédito contra María Corina Machado.

 

El silenciamiento

 

El secuestro generó una situación inusual en Venezuela, y viola toda la legislación internacional; pero en el tema que nos ocupa tuvo otro impacto y fue el silenciamiento del Presidente Maduro, que pasó de una presencia diaria y constante en las distintas plataformas de comunicación, hasta el primero de enero, en su entrevista al periodista Ignacio Ramonet.

Su voz y su imagen desaparecieron de la esfera pública y privada, generando, implantando, la falsa sensación de que el Presidente Nicolás Maduro, pertenece al pasado de la vida política de Venezuela. (un pasado que en función de la inusual situación parece cada vez más lejano).

En un condicionamiento impuesto por los estrategas de la Casa Blanca, prohibir “oficialmente” su mención, impedir reiterar su pedido de liberación desde el discurso oficial, y ceñirse a la farsa del juicio que se le lleva adelante, no construye simbólicamente la imagen de martirologio.

En el relato que se impulsa desde la derecha y el imperio, Nicolás Maduro no es el legítimo presidente secuestrado de una nación soberana que no abdicó de sus convicciones y sus compromisos con su pueblo, sino un convicto que enfrenta varias causas judiciales, y que, para no entorpecer ese proceso, no hay que mencionar.

 

Cambio de relato

 

Durante la etapa 3 de enero a fines de febrero o principios de marzo, la guerra cognitiva llevada adelante desde algunas redes, (sobre todo tik tok pues hay una apuesta a captar juventud), los mensajes estaban centrados en el ataque militar, aprovechando las circunstancias del impacto que había generado ese inusual hecho en el pueblo venezolano.

Creaciones animadas de multimedia, recreaban el ataque militar y el secuestro del presidente difundiendo un mensaje de la imbatibilidad de los soldados estadounidenses, y sugiriendo posibles actos de traición.

Al mismo tiempo, otros mensajes de “último momento” de supuestas agencias noticiosas, informaban estar al tanto de los planes de la captura inminente, la huida del país, o la muerte, del ministro Diosdado Cabello.

Mientras esos mensajes pululaban en las redes, inició su periodo la Asamblea Nacional y el TSJ también proclamaba a Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

La estrategia definida chocaba contra una impensada unidad de acción del chavismo y los cuadros de gobierno.

A partir de marzo entonces, el relato se centra en crear la imagen de “un gobierno dirigido desde la Casa Blanca” y un relacionamiento entre Venezuela y Estados Unidos, condicionado por el carácter de sumisión de la primera.

El ejército de trolls. Soldados de línea del imperialismo y la ultraderecha venezolana, viene preparando las condiciones para un posible escenario de disputa electoral, donde lo que importa no es el acto eleccionario en sí mismo, y ni siquiera sus resultados.

Por un lado, propagan la idea de que ha mejorado la economía de Venezuela a partir del 3E, de que Delcy Rodríguez representa el cambio político en Venezuela, al mismo tiempo que “advierten” que si la presidenta (E), no abandona el Gran Polo Patriótico y sigue siendo la continuidad del chavismo, no hay posibilidad de convivencia política posible.

Se empiezan a difundir imágenes de trabajadores marchando o concentrados reclamando mejoras salariales y confrontando con las fuerzas policiales, de sectores del estudiantado universitario, de aisladas quejas ciudadanas, y de un “masivo apoyo” al retorno de Corina Machado, quién ruega en mediocres tribunas internacionales, que no se levanten las sanciones contra Venezuela.

La guerra cognitiva se sustenta además en los triunfos electorales que las derechas vienen logrando en el continente, tratando de imponer la idea de que ceder ante el sentido común de abdicar ante la “realidad” de sociedades que exigen programas conservadores, es lo más sensato.


¿A la paz le llegó su hora?


Una generación entera de venezolanas y venezolanos nacieron y crecieron bajo un permanente estado de confrontación; como si las consignas de paz lanzadas desde el gobierno bolivariano repicara en campanas de madera, Estados Unidos lanzó su invasión, y la extrema derecha venezolana que encarna Corina Machado, siguen convocando a los tambores de guerra, ahora, con destemplados cánticos racistas, desde España.

Los Rodríguez (Delcy y Jorge, Presidenta (e) de la Nación y presidente de la Asamblea Nacional , respectivamente), han asumido en un momento histórico, donde tienen por delante la nada fácil tarea de ir hacia un convivencia donde el diálogo sea el canal natural de las diferencias.

Este momento histórico que parece haberse iniciado luego del 3E, claramente no llega oportunamente para las fuerzas de izquierda, que tenían en la Venezuela de antes del  3 de enero, un rumbo claro y decidido hacia la construcción de un estado comunal, sin la injerencia yanque.

Tampoco se puede desconocer el criminal bloqueo sobre Cuba, y el avance de las derechas en el continente.

Y de esta inoportunidad, también se alimenta, la guerra cogntiva.